De las preocupaciones locales a las soluciones conjuntas: co-creando el futuro de los bosques de Tuchola

Para quienes viven junto a los bosques polacos de Tuchola, el bosque forma parte de su vida cotidiana. Es un lugar para pasear, recrearse y conectar con la naturaleza; además, proporciona sombra, reduce el ruido y el viento, y contribuye a la calidad del entorno local. Con la construcción de una circunvalación cerca de un barrio residencial, estas funciones se han vuelto aún más importantes para los vecinos.
En marzo de 2026, los residentes se dirigieron al Distrito Forestal de Tuchola con una petición clara: querían que el bosque contiguo a sus viviendas fuera reconocido como un “bosque social” y gestionado de forma que se preservaran sus funciones recreativas y de protección. En concreto, solicitaron la tala parcial en lugar de la tala rasa.
La solicitud se produjo en un momento en que el Distrito Forestal de Tuchola estaba creando un Equipo de Cooperación Local para fortalecer el diálogo entre quienes participan en la gestión y el uso de los bosques circundantes. El Equipo reúne a un grupo diverso de partes interesadas: representantes de la administración gubernamental y las autoridades locales, los Bosques Estatales, parques nacionales y paisajísticos, escuelas primarias y secundarias, instituciones de educación superior y forestal, una universidad de ciencias biológicas y la sociedad civil.

Este amplio grupo crea un espacio donde pueden confluir diferentes perspectivas y tipos de conocimiento, desde la gestión forestal profesional y la conservación de la naturaleza hasta la educación, el gobierno local y la experiencia cotidiana de las personas que viven junto al bosque.
Del diálogo a las soluciones prácticas
En la primera reunión del equipo, celebrada el 11 de marzo de 2026, los participantes coincidieron en que informar al público sobre las operaciones planificadas, consultar a las comunidades locales y explorar conjuntamente soluciones puede ayudar a generar confianza y a abordar las diferentes expectativas que se tienen sobre los bosques.
La solicitud de los residentes se debatió posteriormente en la reunión del equipo celebrada el 23 de marzo. Los participantes identificaron conjuntamente las zonas forestales de especial importancia para los residentes locales y analizaron posibles estrategias de gestión. Una de las conclusiones fue la recomendación de reclasificar unas 10 hectáreas de bosque adyacentes a zonas residenciales, pasando de ser explotaciones madereras comerciales a bosques con función social, denominados «bosques sociales».

El diálogo se trasladó entonces de la sala de reuniones al propio bosque.
Durante una reunión celebrada en mayo en el lugar, los residentes cuyas propiedades colindan con el bosque se reunieron con representantes del Distrito Forestal de Tuchola para analizar las operaciones planificadas. Los participantes inspeccionaron la zona en conjunto y discutieron las diferencias entre la tala rasa y la tala parcial. El Distrito Forestal ya había decidido sustituir la tala rasa por la tala parcial en la zona afectada, explicando además los requisitos de seguridad que implicaban la tala de árboles maduros ubicados a menos de 15 metros de las propiedades privadas.
La circunvalación planificada añadió una capa más de complejidad. Si bien será necesario talar árboles en la parte sur de la zona debido a la construcción de la carretera, el bosque restante puede seguir desempeñando un importante papel protector para los residentes cercanos. Por lo tanto, el debate se centró no solo en qué árboles se talarían, sino también en cómo el bosque podría seguir cumpliendo funciones sociales y protectoras posteriormente.
Los participantes acordaron conjuntamente un conjunto de principios prácticos para la gestión futura. Estos incluyen:
- mantener una franja de seguridad de 15 metros a lo largo de los límites residenciales, con la posibilidad de reducirla a 10 metros en casos específicos;
- proteger las plántulas y la maleza durante las operaciones forestales;
- utilizar senderos existentes para la extracción de madera;
- realizar talas parciales de forma que se mantenga la función protectora del bosque contra el ruido procedente de la circunvalación prevista;
- crear una zona de ecotono a lo largo de las parcelas residenciales, con la participación de los residentes en la selección y plantación de especies adecuadas;
- evitar la cosecha, la extracción y la preparación del suelo durante las horas de silencio designadas; y
- Aplicar los mismos principios a las operaciones de gestión posteriores, siempre que se incluyan en el plan de gestión forestal para la próxima década.
Integrando diferentes perspectivas sobre el bosque
La experiencia en Tuchola demuestra cómo el diálogo entre las partes interesadas puede traducir diferentes perspectivas en soluciones prácticas para la gestión forestal. Los residentes aportan su experiencia cotidiana con el bosque y su importancia para su calidad de vida. Los gestores forestales contribuyen con conocimientos sobre silvicultura, seguridad y gestión sostenible, mientras que las autoridades locales, los gestores de áreas protegidas, las instituciones educativas y la sociedad civil aportan perspectivas adicionales sobre el papel social y ambiental más amplio del bosque.
Este proceso no elimina las compensaciones entre las diferentes funciones forestales. En cambio, proporciona un espacio para debatirlas abiertamente y explorar cómo se pueden considerar conjuntamente los objetivos ecológicos, sociales y económicos.

Para TRANSFORMIT, esta es una parte importante de la gestión forestal integral en la práctica: incorporar a diferentes partes interesadas al proceso, combinar diferentes formas de conocimiento y trabajar juntos para adaptar la gestión forestal a las necesidades y condiciones locales cambiantes.
La experiencia de Tuchola también pone de relieve el valor de entablar un diálogo antes de tomar decisiones, creando oportunidades para que las partes interesadas no solo respondan a la gestión forestal, sino que también ayuden a dar forma a las soluciones para el futuro.